Reconozco Maripili que esto es personal y enteramente visceral. Confieso además que nunca estuve de tu lado (es decir, con el proceso). Pero la cosa contigo está llegando a términos que me animan a perder un poco de tiempo escribiendo estas tonterías que no las leerá más que dos o tres amigos, pero que me sirven de desahogo para sacarme de encima el mal sabor que me deja oír algunas barbaridades que dices casi a diario.
Acepto tu estilo. Comprendo que apoyes al 'poseso'. Respeto que seas una madre dedicada y que por ello te opusiste cual tigra al pico y placa de Chacao porque te alejaba media cuadra del colegio de tus hijos (eso valió mi respeto por tí como cabeza de familia). Soy capaz de entender que te quedaste engancha (como la también cincuentona Carolina Jaimes Branger) y no pudiste desprenderte del tonito demodé de sifrina ochentosa que impuso Laura Pérez, pero la ‘tosecita’ al leer el artículo de Clodosvaldo Hernández (El Universal, viernes 03 de julio 2009) fue demasiado.
Esa tos me dijo lo mal que estás, colega. Me habló de cuán carcomidos están tus pulmones por imponerte seguir a un líder que ni siquiera te defendió (no tenía cómo hacerlo) cuando el Tribunal Supremo de Justicia te ordenó salir como corcho de botella del cargo creado a tu medida en la Cancillería, ni tampoco cuando te despacharon sin mayores remilgos de Canal i.
Esa tosecita te quedó de lo peor. Fue tan fuera de lugar el querer darle una entonación a la onomatopeya escrita por Hernández, que ni siquiera el propio Clodosvaldo te acompañó en el patético sketch que montaste al leerlo. Más papista que el papa, pues.
¡Carajo Maripili, cuándo vas a aprender! ¿No te das cuenta que ya eres una mujer grande, con hijos crecidos, con un público que te sigue (yo entre ellos, por obligación, claro) y con un deber para con una sociedad que exige se le respete y que dejes el modulado de “sin par de Caurimare”, que pide que lo cambies por una voz aguerrida que al menos pueda hacer creíble lo indefendible? Aprende Vanessa (Davies) o de Helena salcedo. Esas sí que tienen una voz convincente
Y los comentarios en esa entrevista con Clodosvaldo en nada te beneficiaron, colega. Hablar de locuras, de desenfados, de irrealidades es un descaro. Si no lo crees, intenta convencer a quienes todos los días nos calamos las muchas verdades a medias que dices (OJO, léase bien: mediasverdades, que no mentiras, porque todo es según el cristal con que se mira y el tuyo tiene uno tono rojizo ajuro que no te lo quita nadie).
¡Si que eres bien descarada Maripili! Hablas de la equidad, de la transparencia que debe reinar en la información (¿o es tranparencia y los años ya me dejaron ya medio sordo?), de la objetividad (en la cual no creo) que debe presidir al hecho informativo, pero parece que es para con los demás, porque en tu caso no se aplica.
Aprende, mujer, que la brevedad de tus incursiones en los altos del poder fue tan fugaz como la del Carmona que tanto criticas. Reconoce que también quien nos gobierna es golpista (de los buenos, según tú y buena parte de quienes lo siguen). Acepta que los hondureños tienen tanto derecho a decidir su futuro como la tienen los millones de seguidores de Chávez.
Me pregunto por qué no criticas con la misma vehemencia que un presidente en ejercicio (Chávez) amenace a otro con derrocarlo, porque digas lo que digas, te parezca ‘de lo peor’ o te muerdas el codo de la arrechera, según las leyes de Honduras Micheletti es el presidente de ese país y punto.
Pero bueno, lo que me ocupa no es con tu posición política ni la muy cuestionable idea que tienes del periodismo, sino tu flemática tos radial y el caradurismo con el que hablas de equilibrio informativo sin siquiera pensar en cómo aplicas ese principio en ti quehacer diario.
Ah, y el tonito sifrino. Confieso que eso sí me revienta, porque se lo acepto a carajitas de poco seso, pero no a una mujer entrada en años como tu (o la Jaimes Branger) y que se supone defensora a ultranza de un socialismo del que estoy seguro no crees, pues si fueras tan roja rojita como dices serlo tendrías a tus hijos en una escuela socialista y no en una del reducto opositor de Chacao. Si el convencimiento fuera tal, te aseguro que te habrías quitado ese dejo de mascachicle de los 80.
Por cierto, de corazón espero que en una próxima oportunidad ensayes mejor la tos, porque la que sacarte a relucir el viernes pasado es menos convicente que la de una cantante de ópera en el rol de la tísica Violeta Valery de La Traviata. Y ni se parece remotamente a la de un infectado de gripe porcina, te lo aseguro.
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